
Como sociedad no podemos estar presos de líderes sectarios que buscando mantener las prebendas que reciben de la necesidad, del hambre y algunas veces de la ignorancia de la gente, bloquean calles desquiciando la ciudad, robando lo más importante para una persona, el tiempo, la tranquilidad, buscando cambiar la presión social por unos pesos que les permitan seguir abusando de la gente
Y es que el horno no está para bollos, la sociedad no se acaba de reponer de la indignación que causó el artero homicidio de una pequeña de apenas siete años en Santiago Tulyehualco, en la ciudad de México, para cuyo secuestro bastaron apenas 20 minutos de retraso de su madre en llegar a las puertas de su escuela a recogerla. ¿Cuántos padres llegaron tarde los mismos 20 minutos gracias a los bloqueos realizados por una agrupación a todas luces vividora, extorsionadora, que vive de la pobreza de la gente?
Inimaginable la angustia de madres y padres de familia que veían pasar los minutos encerrados en su automóvil, recordando la noticia que no deja de inundar los noticieros, redes sociales, comentarios de oficina y sobremesas familiares.
Inimaginables las pérdidas económicas que generan los arrebatos de este grupúsculo con aspiraciones de partido político; inimaginable la frustración y desesperación del ciudadano de a pie que salió a trabajar, sin pensar que perdería el día laboral por pasar más de dos horas en el transporte público, del estudiante que perdió un examen, del enfermo que no llegó a su consulta y ahora tendrá que esperar un par de meses para recuperar el seguimiento a su padecimiento; a ver si le alcanzan las medicinas.
Nada fácil para las autoridades, que si cumplen los caprichos de este clan les llenan los bolsillos con dinero público a quienes fungen como líderes, pero de no hacerlo, el colapso de la ciudad sería inminente y más allá del costo político, inseguridad, accidentes o peor, casos como el de Fátima, que se presentó en la primera oportunidad, y gracias a un bloqueo las oportunidades son muchas.
México atraviesa por un momento doloroso, indignante y repulsivo; la violencia generalizada campea cómodamente en cada rincón del país, sobre todo la que cuesta la vida de las mujeres y niñas a quienes en un abrir y cerrar de ojos les arrebatan la vida de la manera más salvaje y vil que se pueda describir.
Si bien es un tema muy delicado y mal atendido, ningún bien le hace al gobierno federal que el superdelegado Gabino Morales intente apasionadamente de defender la postura del presidente Andrés Manuel López Obrador, que no ha sabido dar una declaración atinada que genera un halo de esperanza a las mujeres que se manifiestan constantemente en las puertas de palacio nacional.
Con justa razón reclaman un cambio en las políticas públicas, corrijo, una política publica que pueda frenar de tajo la violencia que está acabando con la vida de nuestras niñas que son secuestradas en las puertas de las escuelas, que son descuartizadas por sus parejas, que son vejadas y usadas como el más insignificante de los objetos.
Y desde aquí El Candidato.MX expresa su respaldo a la lucha por el freno a la violencia contra la mujer y pugna por un cambio en la concepción social, así como por la creación de políticas públicas que puedan detener estos actos atroces.
Es momento que se sumen voluntades, que se dejen de diferencias cromáticas y ambiciones monetarias, para que los esfuerzos de la federación, el estado, los legislativos y los ayuntamientos sumen a la sociedad en un frente común, con acciones contundentes que permitan una transformación social que nos permita a todos vivir en paz, sin que nuestras hermanas, esposas, madres o hijas tengan que ser vigiladas ante la inminente posibilidad de que la vida les sea arrebatada.

