

UTOPÍAS:
Primera llamada.
Oscar P. Verdeja
En 1882, el dramaturgo noruego Henryk Ibsen publicó ”Un Enemigo del Pueblo”. Una obra de teatro, que aunque NO QUISIERA sintetizar, porque me resulta atentar contra los detalles de, a mi parecer, tan compleja y maravillosa obra, pero TENGO QUE HACERLO en el intento de localizarle en el contexto de lo que pretendo.
Palabras más, palabras menos; trata del Dr. Stockmann, un hombre que pese a su avanzada edad, goza de principios inquebrantables los cuales son puestos a prueba tras descubrir que el agua del balneario de la comunidad que reside; tiene una bacteria contaminante, capaz de poner en riesgo la salud y la vida de sus visitantes y residentes.
La complejidad de la circunstancia es que el balneario en referencia, ha traído el desarrollo, ha detonado el turismo como actividad principal y comercial, además de darle un reconocimiento al pueblo que se entiende, jamás había tenido.
Aquí es donde la dicotomía nos pone a prueba, hacer lo que queremos o hacer lo que debemos, pero el Dr. Stockmann antepone la cabalidad y sobre todo la verdad. Esta decisión lo enfrenta a los grupos de poder: periodistas, medios de comunicación, incluso a su propio hermano, quien es además el alcalde, al final termina siendo odiado… por decir la verdad.
Mi acercamiento con esta obra, se dio un Jueves, gracias a una adaptación, muy plausible que realizó David Gaitán por allá del 2018 en una corta temporada que tuvo en el Centro Cultural del Bosque. Lo que más asombro me causó, fue que pese a sus más de 135 años de antigüedad, sigue siendo vigente a nuestros tiempos.
Cimbrado totalmente por las confrontaciones entre la moral y la praxis, entre lo que se quiere y lo que se puede, entre lo que se tolera, se medio tolera y lo que creemos que necesita ser totalmente cancelable. La provocación mayor de la adaptación de Gaitán considero que es solo la siguiente pregunta:
¿Estamos a la altura de las utopías que soñamos?
Soñar no cuesta nada. Pero, ¿tenemos los principios, los valores y la capacidad moral para hacernos responsables de eso que queremos? ¿De todo aquello que soñamos?
A veces queremos mucho, pero ofrecemos poco o peor aún, no ofrecemos nada. Nos sentimos dueños de la moral absoluta, y apuntalamos de inmediato el dedo cuando se trata de señalar a los demás; pero no tenemos el valor de juzgarnos a nosotros mismos como entes que conviven en una sociedad.
El objetivo de este ejercicio, es interpelar el comportamiento de todos en la “Res pública”, nunca pretenderé tener la razón, pero si buscaré que nos cuestionemos los acontecimientos que le están dando cause a este país, nos queda mucho que platicar, la agenda pública últimamente se ha vuelto muy polarizada en solo dos opiniones, nos hemos encajonado entre lo bueno y lo malo, aunque lo bueno sea malo y lo malo sea bueno…
Primera llamada; como introducción a este espacio, el cual además de sentirme afortunado, me siento agradecido porque se me brinde.
Primera llamada; al nuevo escenario político que pueda surgir el próximo domingo, porque pese a que solo sean dos gubernaturas las que estan en juego, nos quedará analizar campañas, alianzas, declinaciones, voto duro y todo el campo semántico que engloba la palabra “elección”. No olvidemos que uno de los estados que van a las urnas este 4 de junio, es el “laboratorio electoral” previo a las elecciones federales del próximo año, ¿o dejara de serlo?.

