

En Tancanhuitz, estudiantes indígenas llegaron a ser castigados por hablar su lengua, mientras que en el Altiplano la desaparición del huachichil de los censos terminó por invisibilizar a comunidades enteras.
La discriminación hacia hablantes de lenguas originarias provocó que varias comunidades dejaran de transmitirlas a nuevas generaciones y, con el tiempo, perdieran reconocimiento dentro de los registros de pueblos indígenas, señaló Mario Godoy, representante del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en San Luis Potosí.
El funcionario explicó que algunas comunidades buscan reincorporarse actualmente al catálogo de pueblos indígenas, luego de haber quedado fuera en administraciones anteriores porque ya no cumplían con uno de los criterios que entonces tenía mayor peso: hablar una lengua originaria.
“Por ejemplo, que sea una comunidad que viven en conjunto, que tengan una propiedad territorial, que hayan estado durante mucho tiempo viviendo bajos sus formas de vida, sus costumbres y demás que hablen alguna lengua, bueno ahorita la lengua no es tan determinante como era antes porque en lo que era la clasificación de los pueblos indígenas lo fundamental tenía que ver con la lengua”, explicó.
Godoy sostuvo que durante años la pérdida de una lengua podía traducirse prácticamente en la desaparición administrativa de una comunidad ante el Estado.
“Resulta que para el estado ya no existía ese grupo, cuando se perdía la lengua era porque tenían que ver con cuestiones de discriminación. La gente ya no la quería hablar y ya no les enseñaban a sus niños porque la discriminación que se veía en todas partes”, señaló.
Como ejemplo, recordó casos en Tancanhuitz donde estudiantes indígenas eran sancionados por hablar su lengua dentro de una secundaria.
“Entonces eso fue lo que hizo que en algunos lugares se perdiera el uso de la lengua como fue el caso del huachichil”, afirmó.
Añadió que todavía en los censos de la década de 1960 se registraban hablantes de huachichil, pero en los años setenta dejaron de aparecer, lo que contribuyó a invisibilizar a este pueblo.
Godoy señaló que, pese a la pérdida del idioma, en municipios del Altiplano potosino todavía existen comunidades que conservan formas de vida, costumbres y organización vinculadas con la identidad huachichil, por lo que el reconocimiento ya no debería depender exclusivamente de la lengua.

