
En medio de risas, globos de colores y miradas llenas de ilusión, el trayecto cotidiano se transformó en una experiencia inolvidable.
Este Día del Niño, las unidades de RedMetro dejaron de ser solo transporte para convertirse en escenarios de celebración, donde cada parada traía una nueva sorpresa y cada asiento guardaba una historia por contar.
Las operadoras y operadores, cómplices de esta jornada especial, cambiaron la rutina por sonrisas, haciendo del recorrido un espacio donde la alegría viajaba a bordo.
Entre regalos, dinámicas y el entusiasmo contagioso de niñas y niños, el ambiente se llenó de una energía distinta, de esa que solo aparece cuando se celebra la infancia.
Así, entre calles conocidas y destinos habituales, se tejió un momento extraordinario: uno donde lo importante no era llegar, sino disfrutar el camino.

