

El equinoccio de primavera marca uno de los momentos más significativos del año, no solo por el cambio de estación, sino también por su valor cultural y simbólico.
El equinoccio ocurre cuando el Sol se alinea con el ecuador terrestre, provocando que el día y la noche tengan prácticamente la misma duración en todo el mundo.
El equinoccio suele registrarse entre el 20 y el 21 de marzo, dando inicio a la primavera en el hemisferio norte. Para muchas culturas prehispánicas, este evento tenía un profundo significado, ya que representaba el renacimiento de la naturaleza, el inicio de los ciclos agrícolas y un momento de equilibrio entre la luz y la oscuridad.
El equinoccio de primavera no solo anuncia días más cálidos y el florecimiento de la vegetación, sino que también invita a la reflexión sobre los ciclos de cambio y renovación, recordando la estrecha relación entre el ser humano y la naturaleza.

