
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, tras un operativo federal en Jalisco, detonó una ola de violencia que se extendió rápidamente a al menos 14 estados del país, con bloqueos carreteros, quema de vehículos, ataques a negocios y enfrentamientos armados. Lo que comenzó en municipios como Tapalpa, Puerto Vallarta y Guadalajara, pronto se replicó en otras entidades, generando una jornada de caos e incertidumbre.
En Jalisco, epicentro de los hechos, se reportaron al menos 20 bloqueos activos y el incendio de sucursales del Banco del Bienestar. La violencia se expandió hacia Michoacán, Guanajuato y Nayarit, donde hubo carreteras cerradas, vehículos calcinados y enfrentamientos; en Michoacán incluso se registró un choque armado con saldo de tres presuntos delincuentes abatidos y tres policías heridos.
Los disturbios también alcanzaron estados más lejanos como Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Oaxaca y Colima, donde se documentaron bloqueos con tráileres incendiados, ataques a tiendas de conveniencia y suspensión de transporte público. En Acapulco, por ejemplo, fueron incendiadas varias unidades y se suspendió el servicio del Acabús, mientras que en Baja California se reforzó la vigilancia tras la quema de tráileres en carreteras estratégicas.
Asimismo, se reportaron hechos violentos en Quintana Roo, Puebla, Veracruz, Querétaro y Aguascalientes, con incendios de vehículos, cierres de autopistas y ataques a establecimientos comerciales. Ante la magnitud de los hechos, autoridades estatales y federales desplegaron operativos de seguridad y reforzaron la vigilancia en zonas limítrofes, mientras la Embajada de Estados Unidos emitió una alerta para sus ciudadanos en varias de estas entidades. En contraste, el estado de San Luis Potosí reporta saldo blanco hasta el momento, con operativos preventivos en accesos y sin incidentes registrados.

