

El alcalde señala que la presa tiene suficiente agua, pero la infraestructura está colapsada y provoca más daños que beneficios.
El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo, advirtió sobre la crisis que se vive actualmente en el suministro de agua proveniente de la presa El Realito, al señalar que la mitad de los días del año no ha llegado agua a la ciudad, y cuando llega, lo hace en condiciones contaminadas, afectando directamente a miles de familias potosinas.
Galindo explicó que el agua sucia está dañando los ductos, aljibes y cisternas de los hogares, generando gastos adicionales para los ciudadanos, quienes deben desechar el agua, limpiar sus sistemas de almacenamiento y enfrentar la escasez sin una solución clara.
“Es peor que cuando no llegue el agua, porque la que llega contamina todo. La gente tiene que tirar el agua, limpiar sus aljibes, y eso genera un gasto que nadie cubre”, aseguró el edil.
El alcalde aclaró que la responsabilidad de entregar agua potable recae en el sistema de El Realito, ya que el municipio compra y paga puntualmente el agua bajo el compromiso de que llegue ya tratada y lista para el consumo humano.
Señaló que las zonas más afectadas, como Satélite, Progreso, Las Pilitas, Balcones del Valle y los Barrios, no tienen relación directa con la operación de la feria.
“No tiene nada que ver la feria con la falta de agua. El problema está en la infraestructura del ducto del Realito”, puntualizó.
Galindo también propuso una solución concreta; invertir en la reparación del ducto, en lugar de destinar recursos a proyectos antiguos como el de “Las Escobas”, cuyo origen data de hace 20 años, cuando aún no existía el sistema del Realito.
“Yo invertiría en reparar los 10 o 15 kilómetros que están dañados, no los 132 km completos. Es una inversión de aproximadamente 100 millones de pesos, mucho más barata y útil que otros proyectos”, subrayó.
El alcalde concluyó que, con la infraestructura adecuada, El Realito podría abastecer no solo a la capital, sino también a Soledad, Santa María del Río y Zaragoza, aprovechando al máximo su gran capacidad de almacenamiento.

