

La Universidad Rosario Castellanos podría iniciar actividades académicas en línea en San Luis Potosí mientras se define la ubicación final de su campus, un proyecto que ha generado controversia por la posible reubicación de dos secundarias. Aunque el gobierno federal y estatal aseguran que el avance es constante, la comunidad educativa local exige garantías para no afectar a los estudiantes de nivel básico.
La Universidad Rosario Castellanos, una institución impulsada por el gobierno federal, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, para ampliar el acceso a la educación superior en México, está en proceso de establecerse en San Luis Potosí. Aunque la construcción del campus avanza sin retrasos, según confirmó la presidenta de México, el proyecto ha generado tensiones entre la comunidad educativa local debido a la posible reubicación de dos escuelas secundarias para dar paso a la nueva universidad.
Sheinbaum Pardo explicó que el proyecto se desarrolla bajo un convenio de colaboración entre el gobierno estatal y la Federación. Mientras el Gobierno de San Luis Potosí aporta el inmueble, la Federación se encarga de la operación y financiamiento de la institución.
A pesar de que la ubicación original del campus sufrió modificaciones, la mandataria aseguró que esto no afectará el inicio de las actividades académicas. En caso de que el campus no esté listo a tiempo, se contempla la posibilidad de comenzar las clases en línea, un modelo que ya se implementará en los nuevos planteles de Tijuana, Baja California, y Comitán, Chiapas.
“Vamos a platicarlo con el gobernador. En Tijuana, por ejemplo, las inscripciones se abrirán para iniciar con clases a distancia hasta que la sede esté lista. Veremos si este modelo puede aplicarse también en San Luis Potosí”, señaló Sheinbaum durante su conferencia matutina “Las mañaneras del pueblo”.
El proyecto representa una oportunidad para fortalecer la oferta educativa en la región y permitir que más jóvenes potosinos accedan a estudios universitarios sin necesidad de migrar a otros estados. No obstante, el desafío principal radica en conciliar las necesidades de la educación superior con las de la educación básica, garantizando que la instalación de la universidad no afecte negativamente a otros sectores educativos.

