
Habitantes de Cordillera Himalaya denuncian el ruido excesivo de tres antros y temen la apertura de un cuarto. Aseguran que sus quejas de años han sido ignoradas por el alcalde Enrique Galindo y exigen soluciones inmediatas
En la colonia Cordillera Himalaya el descontento de los vecinos ha alcanzado un punto crítico debido al ruido excesivo generado por tres antros de la zona: Jaloo, Curadita y Épocas. Los habitantes aseguran que el nivel de ruido es tan elevado que puede escucharse a más de cuatro cuadras, situación que ha alterado gravemente su calidad de vida.
Las quejas no son recientes. Desde hace varios años, los vecinos han documentado el problema y solicitado apoyo a las autoridades municipales, pero según denuncian, las respuestas han sido prácticamente inexistentes. El alcalde Enrique Galindo, aseguran, ha mostrado indiferencia ante la situación, lo que ha incrementado la frustración de la comunidad.
“Es imposible vivir aquí con tanto ruido, ya hemos levantado nuestras quejas por años, pero no hemos visto ninguna mejora. Nos sentimos desprotegidos”, expresó uno de los residentes.
Además de soportar el bullicio nocturno de los actuales establecimientos, los vecinos enfrentan la posibilidad de que un cuarto antro, denominado “Despecho”, abra sus puertas próximamente. Esto, temen, agravará aún más el problema de ruido y el desorden en el área. “La idea de que haya un antro más en la zona es inaceptable. Ya no podemos con el ruido que generan los tres actuales. Esto no es vida”, declaró otro habitante afectado.
Los residentes señalan que, aunque en el pasado se anunciaron medidas para regular los horarios y el nivel de ruido de los antros en la ciudad, estas no se han implementado de manera efectiva en la colonia. La comunidad exige acciones concretas para garantizar que los establecimientos cumplan con las normativas y, en caso de incumplimiento, se proceda a su clausura.
“No entendemos por qué las autoridades municipales no han intervenido, a pesar de que nuestras quejas están documentadas desde hace años. La falta de respuesta de Enrique Galindo es un claro ejemplo de cómo nuestras preocupaciones han sido ignoradas”, señaló otro de los vecinos.
La situación ha llevado a los habitantes a organizarse y solicitar nuevamente una intervención directa por parte del gobierno municipal. Su objetivo es no solo frenar la apertura de nuevos antros en la zona, sino también regular los ya existentes para recuperar la tranquilidad que, dicen, perdieron hace tiempo.
Mientras tanto, los vecinos continúan viviendo con el temor de que la situación no cambie, y que el ruido siga siendo parte del día a día en una comunidad que, según sus habitantes, solo busca paz y respeto a su derecho a descansar.

