

“Apresurado” llamó la directora Luz al cierre del ciclo escolar, con cara de descontento reconoció que no está satisfecha, pues otra vez se “sacrifica” a los niños.
Con pesar y apenada explicó a los padres de familia que algunos libros aún van inconclusos, con hojas y ejercicios pendientes porque como saben “tenemos una planeación”, y ésta decisión (adelantar las vacaciones), nos vino a cambiar todo.
Sin embargo, invitó a los padres de familia a que aprovechen estos días para repasar con sus hijos, “dense oportunidad de hacer los ejercicios para que nuestros niños no se atrasen”.
Y es que, en la misma reunión refirió que está pandemia ha puesto al sistema educativo de cabeza, ha sido un “ir y venir” de clases en línea, híbridas, presenciales, factores que sin lugar a duda han repercutido en el aprendizaje de los estudiantes, y luego otra vez una “precipitada suspensión” para evitar que la propagación del virus llegue a los menores.
Con su cubrebocas perfectamente colocado, y aplicando gel uno a uno a los padres de familia que se acercan a la puerta para recoger a sus hijos, la directora y todo el equipo escolar despidieron a los estudiantes, algunos salieron felices, pero otros con lágrimas pues éste fue su último día en el plantel, pues dan el paso a una nueva etapa.
La señora Berenice a la puerta del colegio espera a su hijo que concluye el sexto de primaria, lo ve salir con ojos rojos y lo abraza, y entre risas le dice a las maestras “Ya ni el vals nos dejaron hacer”.

