

La muerte también puede convertirse en una presión financiera para las familias. Un especialista de la UASLP recomienda contar con un fondo de emergencia de al menos un mes de ingresos y, de ser posible, de tres a seis meses para enfrentar enfermedades, accidentes o un fallecimiento.
Los gastos por un fallecimiento pueden representar un golpe económico de hasta 250 mil pesos para una familia en México, especialmente cuando no existe ahorro, seguro o algún tipo de previsión financiera, advirtió Leonardo David Tenorio Martínez, catedrático investigador de la Facultad de Economía de la UASLP.
De acuerdo con los rangos de precios de Profeco referidos por el especialista, durante 2026 un servicio funerario puede costar entre 15 mil y 250 mil pesos, dependiendo de la ciudad y del tipo de servicio contratado. A esto pueden sumarse gastos por cremación o inhumación, trámites legales y procedimientos relacionados con la sucesión de bienes.
Tenorio Martínez señaló que, pese a estos costos, la muerte y las enfermedades graves siguen siendo temas poco considerados dentro de la planeación financiera de las familias, particularmente entre personas jóvenes que suelen percibir los accidentes o problemas de salud como situaciones lejanas.
El especialista explicó que una enfermedad también puede generar rápidamente gastos por consultas, medicamentos, estudios, hospitalizaciones o cirugías y, en casos crónicos o accidentes graves, comprometer incluso el patrimonio familiar si no existe algún respaldo económico.
Ante ello, recomendó construir un fondo para emergencias.
“La recomendación principal es construir un fondo de emergencia: idealmente que cubra de tres a seis meses de tus ingresos, como mínimo al menos un mes de respaldo. Sin esto, un imprevisto nos obliga a pedir préstamos y caer en deudas difíciles de pagar”, expresó.
El coordinador de la Licenciatura en Economía de la UASLP consideró que seguros, ahorros y previsiones para gastos funerarios deben entenderse como una red de protección y no únicamente como un gasto adicional.
También llamó a no asumir que la edad elimina los riesgos de sufrir una enfermedad o un accidente, por lo que recomendó incorporar estas posibilidades a la organización de las finanzas personales desde etapas tempranas.
“Invertimos en autos, teléfonos, ropa u otros gustos, pero casi nadie invierte en proteger su salud. Y es el único activo que nos acompañará toda la vida; sin esta, todo lo demás pierde sentido”, concluyó.

