

Una reunión de amigos en la comunidad de Rodrigo se vio interrumpida por la violencia y la muerte, tras una jornada de convivencia que se prolongó por varias horas. Los dos hombres involucrados se encontraban bebiendo juntos en un ambiente que parecía festivo, sin presagiar el fatal desenlace que se gestaba.
La situación cambió cuando, bajo los efectos del alcohol, los ánimos se calentaron y entre ambos comenzó una discusión verbal. El conflicto escaló a que en la confrontación uno de ellos sacó una pistola y arremetió contra su compañero de copas, arrebatándole la vida en el mismo sitio donde habían estado conviviendo.
Al recibir el aviso de emergencia, la policía municipal, al mando de Benjamín Pérez del Río, se movilizó de inmediato como la corporación de primer respondiente para tomar el control de la escena. Aunque al sitio también acudió personal paramédico a bordo de una ambulancia, los socorristas únicamente corroboraron el deceso, pues la víctima ya no contaba con signos vitales.

