

El proyecto para llevar agua de la Huasteca Potosina a Monterrey vuelve a escena. Una nueva Manifestación de Impacto Ambiental plantea extraer hasta 6 mil litros por segundo del río Pánuco y contempla infraestructura en Ébano y Tamuín.
El proyecto para llevar agua del río Pánuco, en la Huasteca Potosina, hacia la zona metropolitana de Monterrey volvió a activarse luego de que Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey ingresó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) una nueva Manifestación de Impacto Ambiental.
La obra ahora aparece bajo el nombre de “Acueducto Pánuco-Cerro Prieto”, aunque anteriormente fue conocida como Monterrey VI. El proyecto contempla extraer agua desde el municipio de Ébano, San Luis Potosí, y trasladarla mediante un acueducto de aproximadamente 390 kilómetros hasta Nuevo León.
En una primera etapa se pretende transportar 5 mil litros de agua por segundo, aunque la infraestructura tendría capacidad para alcanzar los 6 mil litros por segundo. En territorio potosino, el trazado contempla los municipios de Ébano y Tamuín, donde también se ubicarían estaciones de bombeo.
La nueva solicitud ambiental reconoce posibles impactos como la disminución del caudal del río Pánuco, remoción de vegetación, erosión de suelos, alteración de escurrimientos naturales, perturbación de fauna y generación de residuos.
Por su parte, colectivos de la Huasteca Potosina han manifestado su rechazo al proyecto y advertido sobre sus posibles efectos en la disponibilidad de agua y los ecosistemas de la región. Además, han señalado que el trasvase podría incrementar la presión sobre el río Pánuco y han pedido que cualquier decisión considere a las comunidades que dependen de sus recursos hídricos.
Ante la reactivación del trámite, la presidenta de la Comisión del Agua del Congreso del Estado, Nancy Jeanine García Martínez, consideró que antes de recurrir al agua de la Huasteca deberían revisarse otras alternativas de abastecimiento para Monterrey.
“Creo que hay mucha infraestructura que se pueda aprovechar para Monterrey en el abastecimiento que se tiene”, señaló.
La legisladora señaló que el Congreso del Estado tiene un margen de acción limitado porque la autorización y definición del proyecto corresponde al ámbito federal. Explicó que desde el Legislativo local podrían emitir exhortos, acompañar a las comunidades y dar seguimiento al tema, pero no decidir directamente si el acueducto se realiza o no.
García Martínez agregó que todavía no cuenta con información suficiente sobre la Manifestación de Impacto Ambiental para fijar una postura definitiva y sostuvo que cualquier decisión deberá analizarse conforme avance el proceso federal.
El proyecto Monterrey VI fue impulsado originalmente hace más de una década para atender el crecimiento de la demanda de agua en Nuevo León, pero quedó suspendido. Su regreso a la agenda pública ocurre ahora con un nuevo trámite ambiental y bajo una nueva denominación.

