

Detonaciones autorizadas para las obras del Libramiento Oriente cimbraron Cerro Gordo, provocaron caída de rocas y presuntas cuarteaduras en viviendas. Habitantes advierten daños al entorno, desplazamiento de fauna y riesgo para vestigios del cerro, por lo que preparan nuevas acciones de resistencia para impedir que continúen las explosiones.
Habitantes de Cerro Gordo iniciaron acciones de resistencia para impedir nuevas detonaciones en el cerro, luego de que el uso de explosivos relacionado con las obras del Libramiento Oriente provocara vibraciones, caída de rocas y presuntas cuarteaduras en viviendas de la comunidad.
De acuerdo con los pobladores, las explosiones comenzaron el pasado 22 de julio y generaron temor por posibles daños al patrimonio, al entorno natural y a vestigios que atribuyen a antiguos asentamientos.
La Secretaría de la Defensa Nacional autorizó el uso de explosivos en el banco de materiales pétreos denominado “Cerro Gordo”, mediante un oficio fechado el 18 de junio. El material será utilizado en cortes carreteros ubicados entre los kilómetros 50+000 y 51+650 del proyecto.
La zona forma parte de la octava modificación del Libramiento Oriente, que incluye la construcción, operación y mantenimiento del tramo La Pitahaya–Libramiento Oriente, de 60.9 kilómetros, además del Ramal Villa de Reyes y obras complementarias.
“Han intentado en varias ocasiones dinamitar el Cerro Gordo, en 1987 y de nuevo hace como 20 años”, relató una habitante. Agregó que actualmente existe preocupación porque gran parte de las parcelas ejidales ya fue vendida.
Los pobladores también señalaron afectaciones a la fauna y a productos que forman parte de su sustento.
“En nuestro cerro hay flechitas y rastros de los antepasados, también están los nopales y garambullos que llevamos a vender a San Luis. Los coyotes, las víboras, las zorras están bajando al pueblo después de la detonación, huyendo de miedo”, denunciaron.
Según el colectivo Guardianes de la Sierra, los ejidatarios lograron detener temporalmente los trabajos y analizan realizar movilizaciones pacíficas para impedir mayores afectaciones.
“No nos vamos a dejar, vamos a resistir hasta triunfar”, afirmó María de Jesús, representante del comité de defensa.
Cerro Gordo surgió de la división del ejido La Pila y sus Anexos, formalizada en 1960. El colectivo sostiene que, después de la certificación ejidal de 2001, una parte importante del territorio pasó a manos privadas, entre ellas empresas como Grupo Valorán y Ciudad Maderas.

