
Con pintura rosa sobre madera, aerosol en las manos y carteles extendidos en el suelo de la Plaza de Armas, madres de víctimas de feminicidio y colectivas feministas realizaron este 14 de mayo una jornada de memoria y exigencia de justicia en el Memorial Karla Pontigo.
La actividad, convocada como parte del 14M, Día Estatal por la Justicia para las Víctimas de Feminicidio, reunió a familiares, activistas y mujeres que, año con año, resignifican esta fecha como un acto de resistencia colectiva frente a la violencia feminicida y la impunidad.
Desde las seis de la tarde comenzaron a elaborarse carteles y a pintarse las cruces rosas que desde hace años se han convertido en símbolo de denuncia y memoria. El olor a pintura en aerosol se mezclaba con las conversaciones entre madres y jóvenes voluntarias, mientras algunas asistentes colocaban flores y otras preparaban el posicionamiento público.
En medio de la jornada, Esperanza Luccioto, madre de Karla Pontigo, recordó que la fecha nació de la lucha de las propias familias. “Nosotros pusimos en el memorial para las víctimas de feminicidio y el congreso también nos dio el día como para las víctimas de feminicidio”.
La activista cuestionó que, pese a que el 14 de mayo quedó establecido como una fecha de memoria y pronunciamiento institucional, las autoridades continúan ausentes. “Las autoridades a veces hacen caso omiso de todo lo que alrededor en cuestión de los feminicidios, pues no hay buenas sentencias, no se investiga como debería de ser”, reclamó.
Pontigo insistió en que las madres siguen realizando tareas que corresponderían a las instituciones. “Nosotras somos las que investigamos, nosotras somos las que llevamos a cabo muchas de las cosas”, expresó.
La exigencia colectiva también se dirigió al debate sobre el posible levantamiento de la Alerta de Violencia de Género en la entidad. Para las familias, hablar de retirar el mecanismo resulta contradictorio mientras continúan ocurriendo feminicidios y persisten las deficiencias en las investigaciones.
“Mira, hasta la fecha nosotros no hemos tenido ningún diálogo, nosotros estamos en contra”, afirmó Pontigo. “Para levantar una alerta de género necesitamos que no siga siendo repetitivo, que haya buenas sentencias, que las autoridades sean empáticas con nosotros”.
Durante la lectura del posicionamiento, las voces de las madres resonaron frente al memorial. Susana González, madre de Lupita Viramontes, advirtió que el 14M “no es una fecha de celebración”, sino “un recordatorio de la deuda histórica que el Estado mantiene con las mujeres víctimas de violencia y con las familias que hemos enfrentado la impunidad, la indiferencia institucional y la revictimización”.
El documento también reclamó acciones concretas frente a la violencia feminicida. “No bastan los discursos ni las campañas temporales, se requieren investigaciones inteligentes, acceso efectivo a la justicia, reparación integral para las víctimas indirectas y políticas públicas construidas con la participación de las familias y colectivas”, leyeron las asistentes.
A un costado de las cruces rosas, una manta con nombres de víctimas permanecía extendida mientras las madres insistían en que la memoria no puede separarse de la exigencia de justicia.
“Porque sin memoria no hay justicia. Porque ninguna lucha es individual cuando el dolor es colectivo. Justicia para todas, ni una menos”, concluyeron.

