
Sin diputados y con un mensaje frontal, el rector Alejandro Zermeño convirtió su Segundo Informe en una defensa pública de la autonomía de la UASLP y en un nuevo reclamo por recursos incompletos.
En un Segundo Informe de Gestión con tono más político que protocolario, el rector de la UASLP, Alejandro Zermeño Guerra, aprovechó el escenario del Auditorio Rafael Nieto para lanzar un mensaje directo sobre presiones presupuestales, autonomía universitaria y financiamiento incompleto, en un acto marcado por la presencia del enlace de la Secretaría de Gobernación federal, Juan Ramiro Robledo, pero sin figuras del Poder Legislativo estatal.
Durante su informe del segundo año de la gestión 2024-2028, Zermeño defendió el papel de la universidad como una institución bajo presión económica, advirtiendo que el presupuesto puede convertirse en una vía de injerencia política. “La defensa de la autonomía implica exigir un financiamiento suficiente, oportuno y sin condicionamientos”, sostuvo ante autoridades, empresarios, exrectores y representantes de distintos sectores.
El discurso, acompañado por un video institucional con narrativa confrontativa, insistió en que la UASLP ha resistido “cuando el presupuesto se detiene” y “cuando el ruido exterior intenta nublar la vista”, reforzando la idea de que la universidad enfrenta obstáculos externos mientras mantiene operaciones, crecimiento académico y cobertura social.
Zermeño presumió que la Auditoría Superior de la Federación revisó el 98.5 por ciento del presupuesto universitario sin detectar irregularidades. “Esta universidad no tiene nada que esconder; al contrario, tiene mucho de qué enorgullecerse”, afirmó, en una frase que funcionó también como respuesta política frente a cuestionamientos financieros recientes.
En cifras, destacó una matrícula de 33 mil 224 estudiantes en ocho municipios, 744 investigadores en el Sistema Nacional —la cifra más alta en su historia—, primer lugar nacional en CENEVAL, 89 mil atenciones en salud y la generación propia del 19 por ciento de su presupuesto, subrayando que ese ingreso ha permitido mantener operaciones “cuando otros calendarios tenían otras prioridades”.
Además de los indicadores financieros y de matrícula, Zermeño destacó que durante 2025 la universidad concretó 458 acciones de mejora en planes de estudio, aprobó dos nuevas carreras —entre ellas Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, la primera en su tipo en la región—, alcanzó 4 mil 297 titulaciones en todos los niveles y fortaleció su impacto territorial al señalar que en la Región Huasteca Sur el 43 por ciento de quienes actualmente desarrollan su tesis pertenecen a pueblos originarios, como parte de una estrategia de expansión educativa, innovación científica y formación profesional con alcance más allá de la capital potosina.
Pero el momento más incisivo llegó al retomar el adeudo estatal. En entrevista posterior, recordó que el gobernador prometió entregar los recursos universitarios “en doceavos”, pero advirtió que los montos no están llegando completos: “Si esos doceavos no se están llegando completos, pues ya empieza a haber un ataque a la autonomía, a la libertad de la institución”.
Con ello, el rector volvió a colocar sobre la mesa la disputa financiera con el Gobierno del Estado, al advertir que la incertidumbre presupuestal pone en riesgo incluso servicios básicos: “Estamos con el Jesús en la boca, si vamos a poder pagar la luz, si vamos a poder pagar el agua”.
Así, más que un informe de logros, el evento se convirtió en una defensa pública de la autonomía universitaria, con Zermeño posicionando a la UASLP no solo como institución educativa, sino como un actor que exige recursos, respeto político y estabilidad financiera.

