
Niñas y niños alzaron la voz desde sus realidades: inseguridad, falta de agua, servicios de salud insuficientes y desigualdad.
En el Parlamento Infantil 2026, participantes de diversas regiones del estado, dejaron claro que estas problemáticas no son ajenas, son parte de su vida diaria.
Las voces de niñas y niños de distintas regiones del estado evidenciaron, desde su propia experiencia, las condiciones de desigualdad, rezago y falta de acceso a servicios básicos durante el Parlamento de las Niñas y los Niños 2026.
Lejos de discursos simbólicos, las participaciones estuvieron marcadas por testimonios que reflejan cómo las problemáticas sociales impactan directamente en la vida cotidiana de la infancia potosina.
En representación de la comunidad de Arroyos, Juan Pablo Alviso Robledo, alumno de la Escuela Primaria Oficial Ignacio Ramírez, señaló cómo la falta de infraestructura básica —como alumbrado público y pavimentación en el eje 132— no solo deteriora el entorno urbano, sino que incrementa los riesgos para quienes habitan la zona, evidenciando desigualdades en la calidad de vida dentro del propio estado.
Desde el altiplano potosino, en el municipio de Matehuala, Jessica Damari Flores Mireles, estudiante de la primaria Niños Héroes, visibilizó la problemática del agua como una crisis constante. La escasez del recurso, sumada a la falta de infraestructura para su captación, impacta tanto en la vida diaria como en el funcionamiento de las escuelas. A ello se suma la carencia de servicios de salud especializados, lo que obliga a la población a enfrentar largas esperas o gastos que muchas familias no pueden cubrir.
Una situación similar fue expuesta por Daniela Alexander Guerrero Cerda, alumna de la Escuela Primaria Emiliano Zapata en la capital del estado, quien describió las condiciones de su comunidad, donde el agua llega cada seis días. Su testimonio evidenció cómo el acceso limitado a este recurso obliga a las familias a racionarlo, afectando actividades básicas y generando incertidumbre constante.
Por otro lado, Juan Manuel Nava Monreal, estudiante del Instituto Cervantes Apostólica, abordó el impacto social del uso excesivo de dispositivos electrónicos en la niñez. Si bien reconoció su utilidad, advirtió que, en contextos donde faltan espacios públicos seguros, la tecnología termina sustituyendo actividades esenciales para el desarrollo físico y emocional.
Finalmente, Edwin Daniel Regalado Briones, alumno del Centro de Atención Múltiple Jesús Silva Gerson, puso sobre la mesa la situación de las personas con discapacidad, particularmente en el acceso a servicios de salud. Su participación destacó las dificultades para obtener atención especializada, medicamentos y oportunidades laborales para sus familias, evidenciando una brecha estructural que persiste pese al reconocimiento de sus derechos.

