

Entre un homicidio, denuncias de maltrato y falsas alarmas por armas, la comunidad estudiantil potosina enfrenta un preocupante clima de inseguridad en 2026.
La violencia vuelve a colocarse en el centro de la conversación pública en San Luis Potosí, esta vez golpeando directamente a los planteles educativos.
En los primeros meses de 2026, diversos hechos han encendido las alertas sobre el ambiente que viven estudiantes dentro y fuera de las aulas, dejando claro que la problemática va más allá de incidentes aislados.
Uno de los casos que más conmoción generó fue el asesinato de un estudiante de 16 años el pasado 25 de enero perteneciente al Colegio de Bachilleres del Estado de San Luis Potosí, quien perdió la vida tras recibir un disparo de arma de fuego durante una fiesta.
A este hecho se suma un caso registrado en el CBTIS 46, donde el pasado 25 de febrero comenzó a circular en redes sociales un video que muestra un presunto acto de maltrato entre estudiantes.
En las imágenes se observa a un joven atado de manos y pies mientras otros compañeros lo amenazan, en lo que aparentemente sería una agresión relacionada con su identidad como “Therian”.
El contenido provocó indignación y reavivó el debate sobre el acoso escolar y la normalización de la violencia entre adolescentes.
Ese mismo día, otro episodio generó temor en el Cobach 28, luego de que se reportara que un alumno presuntamente portaba un arma de fuego.
La movilización de elementos de la Guardia Civil Estatal derivó en la confirmación de que el joven llevaba un arma de balines, descartándose un riesgo mayor. Aunque no pasó a mayores, el simple hecho de que una situación así se haya presentado refleja el nivel de tensión e inseguridad que hoy se vive en los entornos escolares.
Si bien cada caso tiene particularidades distintas, la situación es preocupante: la violencia, el acoso y la intimidación parecen encontrar terreno en espacios que se supone deberían ser seguros.

