
Su arquitectura colonial, paisajes desérticos y riqueza visual han convertido a San Luis Potosí en una locación predilecta para directores de todo el mundo.
San Luis Potosí no solo es un destino turístico por excelencia, también ha sido el escenario de múltiples producciones cinematográficas que han dejado huella en la pantalla grande. Incluso recientemente, se anunció por las autoridades que la ciudad sería el lugar de filmación de una nueva telenovela de Televisa, “Mi Rival” se espera que estrene en el año 2026 y será protagonizada por Sebastián Rulli.
Su centro histórico ha aparecido en cintas como El Mexicano (2003), protagonizada por Antonio Banderas, y The Legend of Zorro (2005), que aprovechó sus calles empedradas para recrear escenarios del viejo California.
Otro ejemplo destacado es Babel (2006), dirigida por Alejandro González Iñárritu, que rodó escenas clave en la zona del altiplano potosino, capturando su clima árido y su atmósfera desolada.
Frida (2002), protagonizada por Salma Hayek, también utilizó locaciones potosinas, especialmente por su valor histórico y estético para ambientar la época revolucionaria mexicana.
En el cine nacional reciente, El Infierno (2010) de Luis Estrada retrata el lado más crudo del narco en México, y muchas de sus escenas se filmaron en municipios potosinos como Matehuala y Real de Catorce, dotando al filme de un aire polvoriento y brutalmente realista.
Mal de Amores (2023), ópera prima de la potosina María Fernanda Galindo, vuelve la mirada a su estado natal con una historia íntima y visualmente evocadora rodada en locaciones locales.
En el terreno del cine social, Ruido (2022), de Natalia Beristáin, grabó escenas en la capital potosina para reflejar el drama de la violencia de género en México, con espacios urbanos que acentuaban la sensación de abandono y resistencia.
Más recientemente, ¡Que Viva México! (2023), nuevamente de Luis Estrada, regresó a San Luis Potosí para representar una ficticia comunidad rural atrapada entre el clasismo y la política, con escenarios que van del desierto a pequeñas poblaciones cargadas de simbolismo.
Finalmente, están en desarrollo o postproducción dos adaptaciones esperadas: Pedro Páramo, basada en la novela de Juan Rulfo, ha tenido rodajes en escenarios naturales de la Huasteca potosina; y Las Muertas, inspirada en la obra de Jorge Ibargüengoitia, ha utilizado paisajes áridos y pueblos abandonados del estado para ambientar la perturbadora historia de las hermanas conocidas como “Las Poquianchis”.

