

Omisiones, complicidades y abusos mantiene en el caos al comercio formal e informal en el municipio.
La organización Ciudadanos Observando ha dado a conocer los resultados de una investigación que exhibe el grave descontrol que impera en la Dirección de Comercio del municipio de San Luis Potosí.
Lejos de ser un organismo que ordena y regula, señalan que esta dependencia se ha convertido en un ejemplo de omisión, desinterés institucional y, presuntamente, corrupción.
La administración encabezada por Ángel de la Vega enfrenta serias críticas por su falta de estrategia y capacidad para aplicar la ley.
El informe señala que antros, bares y restaurantes operan hasta altas horas de la madrugada, mientras minisúper y tiendas venden alcohol sin restricción alguna durante la noche.
También se ha documentado la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, así como incidentes trágicos durante los fines de semana, sin que se observe una intervención efectiva de las autoridades.
Ciudadanos Observando afirma que la Dirección de Comercio está prácticamente ausente ante estos problemas. Lo que es más preocupante, la organización sugiere que el desgobierno podría ser intencional, producto de una estructura operativa diseñada para beneficiar intereses personales y proteger negocios privados.
La presencia del comercio informal en las calles del municipio es otro de los focos rojos. Los ambulantes se han adueñado del espacio público sin mayores consecuencias, mientras la vigilancia de los inspectores es mínima o simbólica.
La investigación también revela la existencia de una presunta red de complicidades al interior de la Dirección de Comercio.
Supervisores y mandos medios estarían más ocupados en proteger sus propios intereses que en hacer cumplir el reglamento. Los pocos inspectores que no participan en estas prácticas son marginados o asignados a tareas sin relevancia, con el fin de no interferir en lo que Ciudadanos Observando califica como “un engranaje de corrupción”.
Uno de los aspectos más criticados es el trato desigual que se da desde la Dirección. Mientras los grandes negocios operan fuera de la ley con total libertad, los inspectores concentran sus esfuerzos en hostigar a los más vulnerables, como los indígenas huicholes y las llamadas “Marías”, quienes venden artesanías para subsistir en el Centro Histórico.

