

Tras los desacuerdos que se tienen ante la instalación de la nueva universidad de inteligencia artificial “Rosario Castellanos” el gobernador del estado comentó que esperan llegar a un acuerdo.
Ante el rechazo de padres de familia para que la Universidad Rosario Castellanos se instale en las instalaciones de la Escuela Secundaria Técnica No. 1 y la Escuela Primaria Tipo 21, el gobernador del estado, Ricardo Gallardo Cardona, destacó que el gobierno estatal está abierto al diálogo y dispuesto a buscar una nueva sede para el proyecto educativo.
“Vamos a dialogar con ellos, si no se puede, se cambia a otro lado y punto. No va a pasar nada; a nadie se le va a afectar”, afirmó el mandatario, reiterando que el gobierno no pretende imponer decisiones que generen inconformidad en la comunidad escolar.
El conflicto generó una serie de rumores, los cuales el gobernador calificó como parte de una estrategia política que calificó como “grilla”, pues al respecto, Gallardo aseguró que el trasfondo de desinformación para el proyecto de la universidad proviene de lo que él llamó “la maldita herencia”, desmintiendo además que las instalaciones educativas ya hayan sido desalojadas, como se había especulado.
El mandatario estatal señaló que la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE) ha sostenido reuniones con los padres de familia involucrados para escuchar sus inquietudes y tratar de llegar a un consenso, sin embargo, dejó en claro que, de no lograrse un acuerdo, el gobierno estatal buscará otra ubicación para la universidad.
“Si no se puede, no se puede y punto. Se busca otro lugar sin problema”, subrayó Gallardo, quien insistió en que la intención principal es evitar afectaciones tanto a los alumnos como a las comunidades escolares de las instituciones en cuestión.
El mandatario también destacó que, con la experiencia acumulada tras haber construido 400 escuelas en la entidad, la construcción de una más no representa un reto mayor, “se puede hacer 1 más y no pasará nada”, afirmó, adelantando que la nueva sede se ubicará en la zona metropolitana.
Aunque la Universidad Rosario Castellanos tenía como fecha de arranque el mes de agosto de este año, Gallardo explicó que los desacuerdos podrían retrasar el inicio de actividades hasta por seis meses, “solo pasaría eso”, minimizó el gobernador, asegurando que este contratiempo no afectará los objetivos del proyecto.
“Lo que queríamos era arrancar en agosto lo único que puede pasar es que se retrase medio año o un ciclo escolar más y no puede pasar nada”, comentó, reafirmando que se priorizará la búsqueda de acuerdos antes de tomar cualquier decisión definitiva.
Gallardo finalizó señalando que no se permitirá que esta situación detenga el desarrollo de proyectos que beneficien a los jóvenes potosinos y el objetivo es garantizar que la Universidad Rosario Castellanos se convierta en una realidad sin afectar a ninguna comunidad escolar existente.

