
El plan municipal para reubicar la ciclovía de Venustiano Carranza al camellón central ha generado críticas de colectivos ciclistas, quienes cuestionan la falta de consulta ciudadana y los posibles riesgos. El alcalde Enrique Galindo defiende la propuesta argumentando mejoras en seguridad y calidad, mientras promete abrir un diálogo con los inconformes.
El reciente anuncio del plan de ciclovías en San Luis Potosí, que incluye la propuesta de reubicar la ciclovía de la emblemática avenida Venustiano Carranza al camellón central, ha desatado un acalorado debate entre autoridades municipales y colectivos ciclistas. La iniciativa, presentada como una solución para mejorar la seguridad vial y ofrecer infraestructura de mayor calidad, ha generado descontento en diversos sectores, principalmente entre los usuarios habituales de las ciclovías y defensores de la movilidad sustentable.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos defendió el proyecto argumentando que está diseñado para mejorar la seguridad de los ciclistas. Según explicó, la reubicación de la ciclovía de Carranza al camellón central incluye mejoras significativas, como iluminación adecuada, carriles confinados y semáforos exclusivos para ciclistas. “A mí me interesa convencernos de que la decisión que se está tomando […] es pensando en los ciclistas y en que no haya accidentalidad y menos mortandad”, afirmó.
Galindo también subrayó que cada ciclovía se adapta a las condiciones particulares del entorno. Aseguró que se están evaluando las necesidades específicas de cada vialidad, desde Carranza hasta Himno Nacional, y enfatizó que no existe un criterio único aplicable a todas las ciclovías.
El alcalde mencionó que la implementación de sanciones más severas para los automovilistas que invadan las ciclovías podría replicar medidas exitosas en otros lugares, como Ciudad de México, donde las multas pueden alcanzar los $2,500. Este enfoque, señaló, busca garantizar el respeto al ciclista y un control más estricto de las velocidades vehiculares.
A pesar de las garantías ofrecidas por el gobierno municipal, colectivos como Pedaleando SLP han expresado su rechazo a la propuesta. Los activistas argumentan que las modificaciones a la ciclovía de Carranza podrían representar un retroceso en términos de accesibilidad y uso cotidiano. Señalan que mover la infraestructura al camellón central podría aumentar la exposición a riesgos, complicar la conectividad con otras rutas y desincentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte.
La falta de consulta previa también ha sido uno de los puntos más criticados. Para los colectivos, el diálogo previo con usuarios y expertos en movilidad es esencial para evitar errores en el diseño de infraestructura vial. En este contexto, aunque el alcalde afirmó que “las puertas están abiertas para dialogar” y que se ha programado una audiencia con los colectivos esta semana, algunos ciclistas dudan de la disposición real de las autoridades para modificar el proyecto en función de las necesidades ciudadanas.
Mientras el gobierno busca imponer un estándar que considera “de otro nivel”, los colectivos ciclistas recalcan que cualquier intervención debe priorizar la funcionalidad, la inclusión y la continuidad de las redes ciclistas existentes, y no priorizar el automóvil particular.

