
Tito Rodríguez Guerrero, nuevo titular del ICAT, ordenó a su llegada una serie de auditorias que revelaron que había desvío de recursos en la institución a través de una “nómina fantasma”, además de detectar a familiares de funcionarios en la nómina, hijos de personal estudiando en Europa y la elección de “proveedores a modo”.
Ante los hechos, el titular ordenó el cese del servicio de todos los involucrados, por lo que éstos trataron de mantenerse en sus puestos a través de denuncias de un supuesto acoso por parte de directivos del instituto.
El seguimiento del caso se realizará con las primeras carpetas de investigación que se generaron e incluso habrá más investigaciones internas para evitar que personal de las anteriores administraciones incurran en estas faltas.

