
Si usted se siente confundido porque no sabe a quién creerle respecto a la situación actual de la pandemia en el país, en el estado o en la ciudad, no debe usted preocuparse, preocúpese sólo por mantener las medidas sanitarias, por usar cubrebocas en todo momento, preocúpese por quedarse en casa, si tiene la posibilidad, por aislarse si presenta síntomas y de lavarse las manos continuamente.
Y es que parece imposible que nuestras autoridades se pongan de acuerdo y que envíen un mensaje claro, pues mientras desde el gobierno federal, el mesías de la banda presidencial, menosprecia su contagio de lo que parecía ser la variante Omicron, sosteniendo reuniones y dejando su salud a manos impregnadas de ungüentos mentolados, en lo local las autoridades de salud llaman a extremar cuidados, bajar aforos y cooptar horarios; HomeOffice y asilamiento.
Se ha apostado a que la ciudadanía sea consciente en su cuidado, previo mensaje con semáforos verdes de: “ya podemos relajarnos…” “estamos bien…” “ya vencimos a la pandemia…”
El “Detente” no fue suficiente, se esparció el virus con abrazos y no balazos, sin medicamentos, sin capacidad de atención médica, sin estrategias claras y contundentes seguimos sufriendo las consecuencias, imagínate vivir en Suiza y perderte de sentir en carne propia el resultado de una política errada de nuestro obcecado presidente.
Ha tocado a los ayuntamientos y a los gobiernos estatales ajustar los discursos y mostrar atisbos de claridad para generar estrategias de cuidado para la ciudadanía, mensajes como el que se envió desde el ayuntamiento capitalino, protegiendo al sector burocrático más vulnerable para que trabajaran desde casa o aplazando el regreso a las escuelas, a veces hay que leer entre líneas, a veces sólo ponderar la salud de quien más amamos.
Para que los ayuntamientos puedan brindar servicios a la ciudadanía deben contar con recursos, mismos que no salen de otro lado más que de las tributaciones ciudadanas que año con año debemos cumplir.
En el caso del ayuntamiento de la capital se tomaron decisiones contundentes, impopulares tal vez, pero muy necesarias, anhelamos todos una ciudad iluminada, con calles en buen estado, con seguridad y limpia, para ello los recursos son imperativos. Comprensión y confianza, los resultados estarán a la vista, como lo ha sido en estos primeros cien días, con lo que se tiene se trabaja, si se tiene más, se hará más.
El factor de alza a los precios de la vivienda está en los insumos y no en las tributaciones, según datos de las cámaras de representantes del sector, no en las tributaciones mismas que inclusive sirven a los propios desarrolladores, no se confunda.
Terminaré lamentando profundamente la incomprensible perdida de la vida de mascotas en diversos puntos de la ciudad, mascotas comunitarias que son la muestra de una sociedad descompuesta y carente de sensibilidad y empatía, la acción de la autoridad es imperante, el incremento de las penas es una acción coercitiva… ¿Y la preventiva? ¿Qué se hará para sensibilizar a la sociedad que envuelve entre sí a seres pseudopensantes capaces de actos de alarmante vileza? ¿Cómo se recompondrá el tejido social para la erradicación de la violencia en todas sus expresiones? Y quizá más importante ¿Qué estamos dispuestos a hacer para abonar en la construcción de una sociedad mejor?

