

San Luis Potosí, SLP., 27 Diciembre 2021.-
El día de ayer domingo 26 de Diciembre durante la celebración de la eucaristía dominical, el Arzobispo de San Luis Potosí, José Carlos Cabrero Romero hizo alusión al mensaje de navidad y explicó que lo más importante es encontrar a Jesús en nuestra familia.
Hizo el llamado a vivir éstas fiestas con más fe y menos consumismo.
Su mensaje fue el siguiente:
¡Feliz Navidad!… ¡Alegrémonos! ES NAVIDAD. Nos ha nacido el Salvador. El único Salvador. Es la gran noticia: Dios ha puesto su tienda entre nosotros. Que las navidades no nos impidan descubrir el sentido profundo de la Navidad, que los reclamos publicitarios no nos empañen el mensaje del Evangelio, que el consumismo no entibie la esperanza ni sofoque la caridad. Celebramos el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, celebramos el hecho insólito de que Dios se ha revestido de nuestra misma carne, para que nosotros participemos de su misma vida divina. Dios está con nosotros y entre nosotros. Escuchemos a S. León Magno: Alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida… Alégrese el santo, puesto que se acerca la victoria; alégrese el pecador, puesto que se le invita al perdón, alegrese el que sufre porque llega quien quiere consolarle.
Los textos de la Eucaristia son brillantes, no se limitan a hablarnos de un recién nacido, sino que nos llevan hasta el fondo más profundo y trascendente de nuestra fe: el niño que ha nacido no es otro que Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Se ha cumplido que anunciaron los profetas, Dios ha cumplido su promesa. Antiguamente Dios nos habló de muchas maneras, pero hoy nos habla por su Hijo. Dios no es un Dios mudo. Dios se ha hecho Palabra y pide unos oídos atentos para escucharla, un corazón humilde para aceptarla al estilo de María y una voluntad firme para poner en práctica lo que nos pide.
Y si escuchamos la Palabra de Dios no es para guardarnos su mensaje sino para entregarlo, para comunicarlo, pues Jesucristo ha venido para que todos le escuchen. Los que reciban esta Palabra serán llamados hijos de Dios y se comportarán como hijos
de Dios, La Palabra de Dios es también tuz para iluminar a los que viven en tinieblas. Jesús ha venido para iluminar nuestras sombras, nuestras oscuridades, nuestras incertidumbres y miedos y aportarnos un resquicio de esperanza. Todos necesitamos que esa Palabra ilumine nuestra vida.
Asi, pues, la Palabra, el Verbo de Dios nos habla en nuestra lengua. Todos estamos invitados a acercarnos al pesebre para ver al recién nacido. Su presencia tiene que hacernos reflexionar. En este Niño, Dios, nos está diciendo que nos ama y hasta dónde nos ama. Nos está pidiendo que salgamos de nuestro egoismo y nuestra indiferencia, que nos abramos a Él y a los hombres, de manera especial a los más necesitados. Nos invita a todos a ser la familia de los hijos de Dios.
Si Dios se ha hecho hombre es para que los hombres nos convirtamos en hijos suyos. Esta es la grandeza del hombre. En Jesús de Nazaret la vida divina se hace perceptible a nuestros sentidos. Y quien cree verdaderamente en el misterio de la Encarnación, debe creer también en la dignidad inviolable de toda persona humana, tanto la propia como la ajena y evitar profanarla con el pecado. Decía Orígenes, que de nada nos serviría la Encarnación si Jesucristo no nace y crece por la fe en nuestro interior.
Paradójicamente, Jesucristo vino a los suyos y no le recibieron. La Navidad conlleva este hecho paradojico. No encontró lugar en el mundo. También hoy puede ser rechazado o abandonado por el individualismo, el egoismo, por el relativismo o por la ignorancia ¿Qué quiere decir esto? Que también hoy podemos actuar de la misma manera, rechazando y no aceptando a Dios en nuestra vida. Si nos preguntaran ¿qué celebramos? ¿Qué responderíamos?… Si nos preguntaran: ¿qué está produciendo en nosotros esta cercanía de Dios?… ¿mis palabras y acciones dan cuenta hoy de la presencia de Dios con nosotros?… ¿Le dejamos que se inserte en nuestra historia humana, en nuestra soledad, fragilidad, dolor?… ¿Cómo responderiamos?…
Que la celebración eucaristica nos lleve a abrir los ojos, a valorar nuestra dignidad de hijos de Dios, a descubrir a Dios en cada persona, a no adorar nunca a ningún dios falso: el dinero, el egoísmo insolidario, el orgullo… Entonces si que nos podremos decir: ¡Feliz Navidad! en este nuevo estilo de vivir: el de hijos de Dios.
El Arzobispo también hizo un llamado a los empresarios y empleadores potosinos para que mantengan las fuentes de trabajo y sean compasivos con el salario para el próximo año.
“Es importante que quienes tienen un trabajo un trabajo no lo pierdan… y a quienes a la mejor ya les recortaron su trabajo, pues es importante que quienes tienen y pueden y pueden ofrecer ese trabajo, lo proporcionen para disminuir riesgos”. Explico qué hay una situación adversa, y por ello pidió invertir un poco mas para resolver esos problemas.
“Necesitamos una verdadera organización social que mire para favorecer a los más desprotegidos, con un trabajo digno y también promover el desarrollo integral de las personas”, dijo.

