

El pasado primero de diciembre se cumplieron tres años del actual gobierno de Morena encabezado por Andres Manuel López Obrador, la cuestión es lo debemos ver como un año más de la transformación prometida y que pretende ser sistemáticamente inoculada en la mente y percepción de la ciudadanía desde el púlpito propagandístico madrugador, en el que se da cuenta de un mundo mágico, irreal, acomodaticio y conveniente..
O habremos de verlo como un año menos de un gobierno que engaña al pueblo, que pretende cumplir con aseveraciones al aire, denostaciones, polarización y enfrentamiento, de buenos y malos, donde los autodenominados buenos aseguran que van ganando una batalla que luchan con sí mismos.
El vaso medio lleno o medio vacío, si es medio lleno, está medio lleno de mentiras o esperanza, si está medio vacío, nos sumerge en una realidad de la que ya no vemos esquina y estamos esperando la campana que llame al último episodio de esta pelea desigual o sólo estamos haciendo sombra y quizá sí… vamos ganando.
La decisión es de usted querido lector, la ultima palabra se dará frente a la urna al momento de evaluar los resultados, de sopesar las realidades, de analizar los hechos de los dichos, los datos de los otros datos, las incongruencias y la polarización, el juego mental que se pretende con recursos del estado que a final de cuentas son de usted y con el que le pretenden dar atole con el dedo… o quizá si es su perspectiva, se están haciendo las cosas bien.
Lo cierto es, que estamos a la mitad del camino y para muchos son tres años de ocurrencias, de caprichos y del más grande ego personal que se ha visto en los últimos años en el país.
Tres años de buscar al Andrés Manuel de 18 años de campaña, contestatario, duro, crítico y de encontrar a quien ha militarizado al país, al inicio con una guardia nacional, que iba a ser civil y al final terminó siendo militar, a un ejército que lo ha nombrado “arquitecto” del mal logrado aeropuerto de Santa Lucía, la construcción de la refinería de Dos Bocas y la última novedad la construcción y administración del “gran” proyecto turístico Tren Maya.
Tres años de oir un canto de sirenas que da cuenta de la erradicación de la corrupción frente a personajes como Manuel Bartlett, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman, Pío y Martín López Obrador, Santiago Nieto, Alejandro Gertz Manero, entre otros no pocos.
Tres años de impunidad de un gobierno clientelar que demuestra que el uso de los recursos del estado tienen un fin, comprar el afecto, afianzar la devoción, fortalecer el sectarismo, promover la polarización, preparar la sucesión… y un largo etcétera.
O quizá, son tres años de un gobierno demagogicamente satisfactorio… del que vendrán otros casi tres.

