
Para sobrevivir a la pandemia y ante un posible regreso a semáforo rojo, los establecimientos dedicados a la vida nocturna como cabarets y centros nocturnos han decidido convertirse en restaurantes y bares para evitar nuevos cierres y con ello caer en un colapso financiero.
En entrevista Roberto Pinto de la Madrid, reconoció que ante el más reciente cambio de semáforo, de amarillo a naranja, entre 15 y 20 antros y centros nocturnos han solicitado el cambio de giro a restaurante-bar, con el fin de sobrevivir económicamente.
A la fecha son cinco los negocios que han obtenido luz verde para cambiar de giro y ahora están operando con estricto apego a la normativa bajo el concepto de restaurant – bar.
En este sentido, abundó que la renuncia a la licencia de centro nocturno implica independientemente del trámite y opinión técnica de las autoridades, cumplir con instalaciones acondicionadas para el manejo de alimentos, en algunos casos el cambio de mobiliario para el consumo y un sistema de publicidad, por lo que la transición no ha sido cosa sencilla pues exige inversiones en instalaciones y capacitaciones para el personal con la finalidad de brindar el mejor servicio.

