

Yair Santos.
Como hemos visto a través de los procesos electorales y las ya conocidas promesas de campaña de los aspirantes acceder aún espacio de elección popular, el electorado poco a poco ha ido desencantándose de las propuestas e iniciativas que quedan en el olvido cuando algún candidato llega a su cometido.
No es secreto a voces el enojo y la poca credibilidad que tienen los partidos políticos y las figuras emanadas de estos, con las y los ciudadanos, aunado las candidaturas independientes que muchas veces terminan cediendo o adhiriéndose a los primeros en mención.
Las estadísticas son claras; del año de 1988 a la elección de 2018 la participación promedio ha sido del 60% con una abstención del 40%. Teniendo como referencia ese año (1988) la mayor abstención que se ha registrado con el 49.1%.
En el año 2000 la abstención fue de 36.3% mientras que en 2006 y 2012 fue de 41.45% y 36.92% respectivamente, mientras que en 2018 fue de 37 .35%, esto en el plano nacional.
En San Luis Potosí la historia no indica ser diferente. El hartazgo político, las disputas al interior de los partidos políticos y la violación a los estatutos y principios básicos de cada uno de los partidos refleja la poca o nula vinculación entre militantes ciudadanía y los partidos políticos.
Prueba está lo sucedido y por suceder con el partido morena sin dejar atrás la abominable y desesperada coalición Sí por San Luis que inmiscuye al PRI, PAN, PRD y Conciencia Popular.
Las condiciones para este proceso electoral son adversas considerando la crisis de salud a nivel mundial, el miedo de la ciudadanía al salir a votar y contraer el virus, aunado a esto los ataques que recientemente han ido perpetrándose entre candidatas y candidatos, operadores políticos, equipos de campaña o del crimen organizado.
Nuestro sistema electoral incluye elementos interactuantes que convierten los votos en cargos de elección popular: fronteras electorales, educación del votante, diseño de boletas electorales y la forma de contabilizar los votos ligados a la sostenibilidad del sistema. Esto obligará al órgano electoral a innovar y ser ingenioso al momento de llegar al electorado dadas las condiciones que estamos viviendo.
El cambio de bandos, por encima de los intereses propios más allá de las cuestiones ideológicas de los partidos políticos jugará un papel igual de importante, actores políticos impuestos en el partido hegemónico, cambios de colores en revancha a no obtener alguna candidatura en su partido de origen (caso Leonel Serrato y sus defensores de la patria), Sonia Mendoza y el comodín Ésper que con tal de acceder a la contienda decidió enfundarse en el PES.
Dependerá plenamente de la gente si acciona el voto en cascada, el voto consciente basados en los perfiles ofertados o la apuesta al abstencionismo electoral en protesta a la crisis de partidos que estamos viviendo. Lo que sí es seguro es que se avecina una elección histórica, donde esperamos no sea el factor de decisión la anulación o abstención del sufragio. Es cuánto.

