
La Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad fue víctima de la delincuencia, pues un cínico ladrón entró y salió con parte de las limosnas y un micrófono, no sin antes persignarse como pidiendo la protección divina para no ser descubierto.
En algunas tomas de las cámaras de seguridad que fueron compartidas en redes sociales, se observa al ladrón acercarse al espacio del altar mayor y aparentar estar rezando. Momentos después, el sujeto estira el brazo para apoderarse del micrófono usado por los sacerdotes durante las misas para las lecturas y el Evangelio.
Se supo que el amante de lo ajeno también se apoderó de algunas limosnas que había disponibles en los cepos destinados a recibir la caridad de los feligreses.
En páginas relacionadas con la Parroquia, algunas personas recomendaron mantener el templo cerrado, así como presentar denuncia y pedir a las corporaciones la identificación del ladrón.

