

La tradición se mantiene aunque cada vez son menos las personas que acuden a la bendición y poco a poco especies exóticas como iguanas, hurones o cuyos, han sustituido a conejos, cerdos o caballos.
Es una tradición o costumbre de la Iglesia llevar a los animales a bendecirlos, porque de ellos depende mucho el bienestar del hombre, sirviendo tanto en el trabajo como para la alimentación.
Además, para hacer consciencia de que son parte de la Creación.

