

Las escenas más impactantes llegan desde Cali, Colombia, donde se ha producido el mayor número de muertes. Los enfrentamientos entre policía y manifestantes han sido constantes a lo largo de la madrugada de este martes.
Colombia ha vivido durante la madrugada de este martes una nueva jornada de violencia en las calles que ha alertado a los organismos internacionales. La ONU y la Unión Europea han condenado la brutalidad policial y han pedido que los responsables de la represión respondan por sus actos. De forma oficial, son 20 muertos, 87 desaparecidos y más de 800 los heridos desde que las protestas arrancaron el miércoles pasado por una reforma tributaria que el presidente Iván Duque ya ha retirado.
Carros blindados dispersando a la multitud con gases lacrimógenos y detonaciones de armas. La primera planta de un hotel donde se hospedaban unos policías fue pasto de las llamas. Los manifestantes colocaron retenes en las principales carreteras de acceso y el aeropuerto se encontraba bloqueado. Las estanterías de los supermercados estaban vacías. Las autoridades han abierto corredores para que la ciudad, de 2,2 millones de habitantes, pueda abastecerse de gasolina, medicinas y alimentos.
El director de la policía, el general Vargas, anunció que reforzará Cali con casi 1.500 policías más. Vargas no dio cifras concretas sobre muertes, solo aseguró que los agentes actúan en defensa propia y respetando la ley. “Nadie ha dado instrucciones de disparar”, dijo.
La reforma fiscal ha sido el motivo coyuntural por el que la gente salió a protestar, pero como marejada de fondo hay un gran descontento por la situación general de la nación. Colombia, la cuarta economía de América Latina, sufrió en 2020 una caída de 6,8% de su producto interior bruto (PIB), la mayor desde que hay registros. El desempleo cerró el año de la pandemia en 15,9%. Eso arrastró al 42,5% de los colombianos a la pobreza. Los datos suponen un retroceso de cerca de una década.

