

Sedentarismo, mala alimentación y envejecimiento elevan el reto del Alzheimer, advierte investigadora de la UASLP
El sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el envejecimiento de la población son factores que aumentan el reto que representa el Alzheimer, una enfermedad que puede avanzar durante años antes de mostrar síntomas y que actualmente no tiene una forma de revertir el daño una vez detectado.
En el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre, María Esther Jiménez Cataño, investigadora de la Facultad de Medicina de la UASLP, también señaló que alrededor del 70 por ciento de los adultos en San Luis Potosí presenta sobrepeso u obesidad.
“Nosotros estamos acumulando algunas décadas en que se come mal, se tiene un gran sedentarismo, una falta de movimiento físico”, comentó.
La especialista explicó que el Alzheimer deteriora progresivamente grupos de células cerebrales y que uno de los principales problemas es que ese daño puede comenzar mucho antes de que aparezcan las primeras señales.
“No se ha encontrado una forma de revertir al Alzheimer una vez que se detectó”, señaló.
Por ello, actualmente la investigación se concentra en encontrar mecanismos que permitan frenar el avance hacia la muerte neuronal y desarrollar tratamientos que intervengan antes de que el daño sea mayor.
El riesgo aumenta conforme avanza la edad. De acuerdo con Jiménez Cataño, alrededor de los 65 años la prevalencia ronda uno por ciento y puede duplicarse aproximadamente cada cinco años, hasta llegar a cerca de 30 por ciento en personas mayores de 85 años.
“Es algo altísimo. Antes, pues no había tantas personas mayores de 80 años, pero ahora sí”, apuntó.
La investigadora también advirtió que el impacto no termina en el paciente. Una persona con Alzheimer puede vivir entre ocho y diez años con la enfermedad y requerir cuidados constantes que suele recaer principalmente en mujeres de la familia.
Por ello, consideró necesario fortalecer tanto la prevención mediante mejores hábitos de alimentación y actividad física como los sistemas de apoyo para quienes cuidan a personas con enfermedades neurodegenerativas.

