

El desgaste laboral no depende sólo de la carga de trabajo. Un estudio de la UASLP con 253 trabajadores del sector automotriz encontró que los liderazgos pasivos se relacionan con más agotamiento emocional y cinismo, sobre todo entre personas jóvenes.
La forma en que una jefatura acompaña, supervisa y motiva a su personal puede influir directamente en el riesgo de burnout, especialmente entre trabajadores jóvenes de la industria automotriz de San Luis Potosí, de acuerdo con una investigación desarrollada en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
El estudio analizó a 253 trabajadores de empresas del sector automotriz, entre personal operativo, administrativo y gerencial, para identificar la relación entre distintos estilos de liderazgo, factores de riesgo psicosocial y el síndrome de desgaste profesional.
La investigación fue realizada por Michel Villaseñor González, egresada de la Maestría en Psicología de la UASLP, bajo la asesoría de la investigadora Rosalba Badillo Vega.
Villaseñor González explicó que el proyecto buscó estudiar el burnout más allá de una condición individual de salud y relacionarlo con la manera en que se organizan y viven los espacios laborales.
“Desde que salí de la carrera, en 2005, empecé a investigar acerca del tema de burnout. Sin embargo, al entrar a la Universidad y acercarme a la investigación en psicología social organizacional, uní las piezas que me faltaban: no solamente tenía que ver con datos específicos de salud, sino con un concepto que se determina socialmente y que se integra conforme a las personas y su día a día”, explicó.
El análisis consideró las tres principales dimensiones del burnout: agotamiento emocional, cinismo o despersonalización y percepción de eficacia profesional. También evaluó los estilos de liderazgo transformacional, transaccional y laissez-faire, además de factores contemplados en la NOM-035-STPS-2018.
Entre los principales resultados, el liderazgo transformacional —caracterizado por un mayor acompañamiento, motivación e involucramiento con los equipos— se relacionó con una mejor percepción de eficacia profesional.
En contraste, los estilos de liderazgo más pasivos mostraron relación con mayores niveles de agotamiento emocional y cinismo, con una afectación particularmente visible entre las personas jóvenes.
“Los que tienen jefes que son más pasivos, que no están tanto en el día a día, a lo mejor en la supervisión o incluso en la capacitación, ahí se ve directamente reflejado el cinismo y el agotamiento emocional. La franja de los jóvenes es la que se ve mayormente afectada”, señaló.
La investigadora Rosalba Badillo Vega destacó que los resultados permiten observar que el liderazgo no sólo tiene efectos en el cumplimiento de metas, sino también en el bienestar de quienes integran una organización.
El estudio también encontró que las personas jóvenes pueden requerir mayor acompañamiento debido a su menor experiencia dentro de los centros de trabajo.“Necesitan que haya alguien que los asesore, que les vaya diciendo por dónde, que pida recursos para sus líneas de producción”, explicó Villaseñor González.
El proyecto tuvo una duración de dos años y, además de los resultados sobre salud laboral, derivó en productos académicos como un capítulo de libro ya aprobado y un artículo actualmente en proceso de publicación.

