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La oscura leyenda de los niños emparedados en la Presa de San José

En el corazón de San Luis Potosí existe una de las leyendas más inquietantes y conocidas de la tradición popular: la historia de los llamados “niños emparedados” de la Presa de San José.

La leyenda de la Presa de San José señala que, durante la construcción de la presa a finales del siglo XIX, se recurrió a prácticas oscuras para garantizar la resistencia de la estructura. Según el mito, cuerpos e incluso almas de niños fueron colocados dentro de los cimientos como una especie de sacrificio destinado a evitar el colapso de la obra.

Con el paso de los años surgieron distintas versiones de la historia. Una de ellas asegura que trabajadores y encargados de la construcción engañaban a niños de familias humildes ofreciéndoles dulces para posteriormente encerrarlos vivos entre los muros de la presa. Otra versión, menos cruel pero igualmente perturbadora, afirma que se compraban cuerpos de menores fallecidos para introducirlos en el concreto y así otorgarle a la presa una supuesta “fuerza sobrenatural”.

La leyenda también advierte que los llantos infantiles cerca de la cortina de la presa serían señal de un inminente desastre. Durante generaciones, habitantes de la capital potosina han asegurado escuchar gemidos y voces de niños durante noches de tormenta o temporadas de fuertes lluvias.

El mito tomó fuerza tras uno de los episodios más trágicos en la historia de la ciudad. El 14 de septiembre de 1933, San Luis Potosí fue golpeado por lluvias torrenciales sin precedentes. Cronistas y pobladores relatan que, en medio del viento y la intensa tormenta, podían escucharse llantos infantiles mezclados con el ruido de la lluvia.

Horas después, la noche del 15 de septiembre, cuando cientos de personas se preparaban para celebrar el Grito de Independencia en el Centro Histórico, comenzó a difundirse una aterradora noticia: la presa había reventado.

La inundación provocó graves daños en gran parte de la ciudad y dejó una huella imborrable en la memoria de los potosinos. Incluso hoy, algunos edificios históricos conservan marcas que muestran el nivel alcanzado por el agua aquella noche, como ocurre en inmuebles de la calle Uresti y en la histórica Caja Real.

Aunque no existen pruebas que confirmen la veracidad de la leyenda, la historia de los niños emparedados continúa viva en el imaginario colectivo de San Luis Potosí, convirtiéndose en uno de los relatos más escalofriantes y emblemáticos de la ciudad.

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