

Durante más de dos décadas fue punto de reunión para familias, jóvenes y niños; hoy sólo permanece en fotografías y recuerdos.
Mucho antes de que la Plaza del Carmen tuviera la imagen abierta que conserva actualmente, existía un espacio que marcó a varias generaciones de potosinos: la llamada Fuente Hundida, una estructura que durante años fue uno de los principales puntos de convivencia en el Centro Histórico de San Luis Potosí.
De acuerdo con testimonios compartidos por ciudadanos en grupos dedicados a preservar la memoria de la ciudad, como “Imágenes Históricas de San Luis Potosí”, la fuente permaneció en funcionamiento aproximadamente entre las décadas de 1950 y 1972, cuando fue retirada como parte de un proyecto de modernización urbana que buscaba transformar la imagen de la plaza.
Según recuerdan habitantes de la capital, la fuente no sólo era un elemento ornamental, sino un auténtico punto de encuentro para las familias potosinas.
Los domingos era común ver a niños jugando alrededor de la estructura mientras los adultos convivían en los alrededores o disfrutaban de actividades culturales.
Entre los recuerdos compartidos por los ciudadanos destacan las presentaciones de grupos folclóricos y danzantes que frecuentemente se reunían en la zona para amenizar las tardes en la plaza, así como los niños jugando en el área.
“Yo me acuerdo que ahí me gustaba ir a jugar de niño siempre los domingos. Te grupos de folklore o danzantes bailando. Era muy bonito ir a convivir con la familia; siempre pasábamos por ahí los domingos, jugábamos un rato con mis hermanos y nos compraban paletas de hielo”, recordó uno de los participantes del grupo.
Con el paso de los años, la Fuente Hundida desapareció físicamente del paisaje urbano, pero permanece viva en las fotografías antiguas y en las historias de quienes la conocieron.
Para muchos, su retiro significó la pérdida de un espacio emblemático que daba identidad a la Plaza del Carmen; para otros, fue parte de la transformación que permitió darle una nueva vida a la plaza pública.
Hoy, pocos visitantes saben que en ese lugar existió una fuente que durante décadas fue escenario de reuniones familiares, juegos y actividades culturales que formaron parte de la vida cotidiana de la ciudad.

